Dante Alighieri, el gran poeta florentino, el más grande representante de la literatura italiana y padre putativo del italiano, murió en Ravenna, donde habia transcurrido los últimos años de su exilio.
Poco después de la fecha de su muerte, el 14 de Septiembre de 1321, fué sepultado en Ravenna, en la Iglesia de los frates menores donde aún se encuentra la tumba original. Poco tiempo después de su sepultura, Florencia reclamó su cuerpo, pero la población de Ravenna rechazó el reclamo al exponer que ellos lo habian protegido y alimentado cuando habia sido expulsado de su ciudad natal.
Los florentinos, que habian comenzado a amarlo ya de muerto (antes lo acusaban de ser un politico deshonesto), no se resignaron. Casi un siglo y medio después, cuando en Roma se nombraba Papa, a Leone X, hijo de Lorenzo de Medici, regresaron e insistieron en la restitución de sus cenizas.
Ravenna, no teniendo el coraje de rechazar la petición, autorizó a la Iglesia a que enviara a alguien a recoger los restos, pero encontraron la tumba vacia. Sorprendidos, los habitantes de Ravenna sostuvieron dos hipótesis: O alguien habia robado los restos mortales del sumo poeta, o el mismo Dante habia regresado y habia tomado posesión de su cuerpo para continuar asi la vida errante.
El Papa descartó la primera hipótesis, pero se sintió en conflicto al descartar la segunda: Podia un Papa dudar de la resurrección del espiritu en aquello che habia sido su cuerpo, premesa que la Iglesia habia dado por cierta?
En 1865, seis siglos después del nacimiento de Dante, se llegó a la Unidad de Italia y, en el deseo de encontrar un “Padre de la Patria”, se abrió nuevamente el féretro. Se consiguió en él un esqueleto que un “experto” en forma escrita declaraba de ser proprio el del poeta. Más cuál fué la sorpresa de todos, 13 años más tarde, cuando el ex-secretario de la prefectura de Ravenna, Pasquale Miccoli, ordenó a sus herederos, a través el testamento, de entregar al propio sucesor del Municipio los restos de Dante.
Inicialmente fué una gran confusión, pero todo se aclaró luego, cuando se confirmó que aquellos restos se integraban perfectamente con otros ya conocidos. Al final, muchos de aquellos restos fueron distribuidos, bajo los cuidados de un notario de Ravenna, en seis sobres de carta. El sobre enviado a Florencia, bajo petición del escultor Enrico Pazzi (autor de la estatua del poeta, puesta en la piazza di Santa Croce en ocasión de la conmemoración de los 600 años de su nacimiento) estuvo perdido por 70 años y se reencontró, por casualidad, en una de las habitaciones de la Biblioteca Nacional de Florencia en 1999.
Florencia debe resignarse (con desagrado) y enviar anualmente el aceite que mantiene encendida la llama sobre la tumba en Ravenna y la Iglesia de Santa Croce conservar el sepulcro de Dante vacio, a fin que la Biblioteca Nacional entienda que es ése el verdadero recinto del poeta. Cuando llegue el fin de los tiempos y el momento de la resurrección de los muertos, el pobre poeta, tan admirado, no logrará encontrar sus restos. Y no solo, como cita Rodolfo Tommasi, como se han enviado estos sobres por via correo italiano (poste italiane), serán necesarios dos juicios universales además, para que Dante consiga reencarnarse y pueda vivir su amor con Beatriz.

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