Florencia

Florencia es el corazón de una civilización. Primer núcleo de riqueza e importancia museológica en el mundo, surgió en la época prerromana a las orillas del Arno que después de su larga y amplia curva verso Arezzo, continua y parece que va a entregarla al mar. Las calles del comercio, de la aventura y del conocimiento.
’Florentia’ para los romanos, debido a sus característicos jardines, era el nombre de homenaje a la diosa Flora y una evocación, también simbólica, de Florescencia. El lirio es, todavía hoy, el emblema de la bandera y del estándar.
La ciudad acogió sus verdaderas, profundas y radicales renovaciones culturales desde el final del siglo XIII. Artistas, pensadores, movimientos filosóficos, artísticos y científicos en ella hicieron cuna y palco:
- Con la mano de Dante Alighieri nació el idioma italiano y su poesía;
- Ya con Giovanni Boccaccio, el tono de la prosa moderna;
- El humanismo fundó allí y firmó su vastedad, de su panorama de sapiencia;
- Leonardo DaVinci hizo de ella sede de su arte y laboratorio de experimentos científicos;
- Sandro Boticelli tradujo, en visiones pirotécnicas, el espíritu local;
- Michelangelo Buonarroti, allí, consumió el auténtico significado formal y filosófico del Renacimiento;
- Lorenzo de Medici consiguió dar a la cultura un valor de moneda; y acogió, de toda Europa, artistas y testigos;
- En las salas del Palacio (Palazzo) Pitti, tuvo inicio la secular tradición del Melodrama.
Hoy, coherente con el pasado propio, Florencia no se convirtió en una ciudad industrializada, como Milán o Turín, pero permaneció como punto de referencia de las nuevas propuestas estéticas y del gusto refinado. Del mismo modo que Paris es la capital de la moda (con innúmeras manifestaciones públicas anuales), basta recorrer el centro de Florencia para encontrarse las evidencias de que se está pisando en el terreno del arte: de la Porta Romana à Via de Bardi; de la Santa Maria Novella al Quartiere Di Santa Croce; de la Via Roma al Puente Vecchio; del barrio de San Frediano a Borgo Ognissanti.
Estas líneas de conjunción son los meridianos y los paralelos de una ciudad que, del culto de la antigüedad al moderno diseño, ofrece y a veces impone una dimensión de vida y de pensamiento únicos en Italia; preparada para reflejar en el rústico sabor de una cocina fundamentalmente antigua, como en la elegante sobriedad de una fachada de casa o palacio.
Guida di Firenze - Elon Fall 2009